Atrás, según el orden de edición  VI Raid Táctico Internacional VBV

Texto enviado a la revista Soldiers Raids

Anagrama de las asociaciones VBV

 

Espíritu guerrillero

Para publicar en la revista de junio.

Ciento cincuenta veteranos y reservistas de tres países se reúnen en Alicante para participar en el raid táctico que anualmente convoca la Federación de Veteranos Boinas Verdes (VBV)  de España.

Tomás RÍOS  

Durante 48 horas del puente del primero de mayo, del día 1 al 3, los españoles encuadrados en asociaciones de antiguos soldados pudieron manifestar su vocación reservista a través del VI Raid Táctico Internacional VBV “Alicante 2003”. A esta tradicional convocatoria se unieron reservistas de Francia y Portugal, habiendo excusado su ausencia las delegaciones belga, alemana e italiana por la dificultad de encontrar billetes de avión para esas fechas.

Con la sexta edición de este raid se ha logrado la consolidación de una iniciativa única en España y que tantos esfuerzos cuesta a la organización, reto que asume la Federación VBV desde 1998; la experiencia acumulada durante estos años augura sucesivas convocatorias con un mayor número de participantes, que viene incrementándose año tras año.

El raid se realizó en esta ocasión en la zona ubicada junto al embalse de Guadalets (Alicante), usándose el acuartelamiento que el Mando de Operaciones Especiales (MOE) tiene en la ciudad de Alicante, como base y lugar para los actos de entrega de medallas. Ello permitió una mayor colaboración por parte del MOE, quien destacó al GOE "Valencia" III para el montaje de las principales pruebas.

Todos los participantes, ya fueran miembros de patrullas o colaboradores, procedían de distintas asociaciones de antiguos soldados: hermandades legionarias, veteranos paracaidistas, de montaña, de milicias universitarias, y de otras asociaciones reservistas francesas y portuguesas, además de los anfitriones y organizadores “veteranos boinas verdes”. Todos ellos dieron prueba de su buena predisposición para superar el ejercicio táctico previsto, a modo de grato tributo en recuerdo de la formación recibida durante el servicio militar.

Cabe destacar la novedad este año de aceptar la participación de una patrulla, ampliada a pelotón, de jóvenes entre 13 a 17 años, hijos de veteranos, que realizaron parte del recorrido previsto. Estos chavales respondieron a la llamada del proyecto “Jóvenes Cadetes”, iniciativa que ha lanzado la Federación VBV (abierta a otras asociaciones) que pretende crear una sección juvenil a modo de escuela de formación premilitar.

En total participaron 150 personas, de las cuales 98 eran veteranos y reservistas encuadrados en patrullas de competición, 12 eran jóvenes cadetes y 40 eran otros veteranos de apoyo a las pruebas.

LA CONCENTRACIÓN

El lugar de encuentro fue la propia base militar de Rabasa-Alicante, sede del MOE, durante el jueves día 1 por la tarde. Allí, en las aulas, que se adaptaron para el alojamiento con literas de lona, terminaron de formalizarse las inscripciones recibidas con anterioridad vía Internet (www.boinasverdes.org).

Tras el reparto de las raciones de comida (de previsión) para las siguientes 24 horas, se concentraron todos los participantes en el salón de actos del acuartelamiento, donde tuvo lugar una detallada descripción de las distintas pruebas a superar, de los itinerarios a seguir, de los horarios de salidas de las diversas patrullas concursantes, y de los cometidos de los destacados como controles de las pruebas, explicaciones que se tradujeron al francés y portugués.

Tras ello se montó el convoy que los trasladaría a la zona de operaciones. Una vez allí, se dieron las órdenes de salida cada veinte minutos, partiendo la primera patrulla a la una de la madrugada y la última a las siete de la mañana.

EL RAID

El raid preveía tres circuitos de distinta dificultad y distancia, que cada patrulla, formada por entre cuatro y seis miembros, elegía en función de su forma física. La ruta más larga era de 35 Km (en un máximo de 20 horas) alcanzando la medalla de oro quienes la superaban, la medalla de plata correspondía a 25 Km (en 16 horas), y la medalla de bronce a 15 Km (en 12 horas).

Las pruebas se valoraban en función de varios conceptos: el trabajo en equipo (coordinación y compenetración), la base técnica (el nivel de instrucción que recordaban), la ambientación (si se lo tomaban como un auténtico supuesto táctico militar), el tiempo empleado y la precisión en las pruebas que exigían puntería.

Las pruebas previstas para la medalla de bronce se basaban en una infiltración en campo enemigo y una exfiltración. La primera prueba consistió en salvar una línea de centinelas sin ser vistos; seguidamente debían superar una zona hostil que estaba protegida por un pelotón provistos de armas de soft-air (pertenecientes a un club valenciano de este deporte), por supuesto las patrullas también iban armadas; la misión finalizaba con un despliegue táctico para liberar unos supuestos rehenes. Posteriormente se regresaba al punto de inicio por una ruta distinta, en la que se encontraron con el resto de las pruebas: tiro con arco de poleas, lanzamiento de granada inertes, trepa por una pared de roca, orientación con brújula (se les retiraba el plano), boga en balsa de goma cruzando el embalse (1.400 metros), rápel desde una gran piedra natural a modo de rocódromo, y una exigente y original prueba de primeros auxilios, propuesta por un equipo colaborador formado por médicos y sanitarios. Señalar que entre prueba y prueba las patrullas debían localizar una serie de balizas, algunas muy camufladas, que hizo perder un tiempo precioso a la mayoría de ellas.

Las patrullas que aspiraban al oro y a la plata realizaban el mismo circuito que los de bronce, pero además se les endurecía con más kilómetros a su ruta y más balizas a localizar, sin olvidarnos de que el supuesto táctico de inicio fue para ellos totalmente de noche. Especialmente los de oro se encontraron con una difícil prueba, un descenso de barranco en el que debieron superar varios rápeles, destrepes y pozas de agua, bastante fría, que mermaron las fuerzas de las patrullas, algunas de las cuales debieron salir del barranco por pasos alternativos y de emergencia.

El sol de justicia que acompañó las pruebas durante la exfiltración, endureció aún más el raid, llegando los participantes con vivas muestras de fatiga, aunque con la satisfacción de haber superado la totalidad de las pruebas.

EL FUEGO DE CAMPAMENTO

Tras concluir las diversas pruebas del raid se regresó al cuartel de Rabasa-Alicante, donde una ducha revitalizadora animó los cuerpos cansados. Ese mismo día por la tarde empezaron a concentrarse en el acuertelamiento otros veteranos convocados al primer encuentro MOE-VBV. Actividad de puertas abiertas que se hizo coincidir con el raid. Por la noche, en un ambiente de sana camaradería cientos de antiguos componentes de unidades de operaciones especiales, junto con el resto de veteranos de las otras asociaciones participantes en el raid,  revivieron al calor de una maravillosa hoguera sus anécdotas y vivencias pasadas; reencontrándose con antiguos camaradas y confraternizando con los nuevos. Familias completas, con sus hijos, al calor de fuego conversaban o cantaban canciones por todos reconocidas.

LA FORMACIÓN

Al día siguiente, desde la 9 de la mañana fueron incorporándose más veteranos boinas verdes al encuentro, quienes pudieron ver en el salón de actos una proyección de imágenes relacionadas con el pasado, presente y futuro de las operaciones especiales en España; también una completa exposición de material y equipo usado por las unidades y personal del MOE.

A las 12 del mediodía, se concentraron la totalidad de los participantes en el raid: patrullas, colaboradores y cadetes, conformando un colorista mosaico de uniformes asociativos. Los guiones se desplegaron al orden de línea evidenciando el orgullo de cuerpo de cada grupo de asistentes. Así, las boinas verdes de los guerrilleros españoles y de tropas de montaña, junto a las de los rangers portugueses, los chapiris legionarios, las boinas negras de los paracas españoles, las gorrillas de milicias universitarias, las chapelas de montaña y boinas rojas de los “paras” franceses, y como no las gorras juveniles de los cadetes, mostraron la pluralidad de la que hace gala este raid, del hermanamiento entre antiguos soldados de distintas procedencias, del orgullo de sentirse por un día reservista... aunque, por fin, parece que esto último en breve será una realidad en España. Frente a ellos formaron una representación del MOE distribuidos en tres compañías. En las tribunas, una multitud de veteranos guerrilleros, con sus familiares fueron testigos de una peculiar formación en perfecta simbiosis entre los que hoy son de las FAS y los que en un día lo fueron.

Los actos comenzaron con la lectura de la orden extraordinaria de la Federación VBV, con un contundente artículo primero que hacía referencia a uno de los puntos del decálogo de los guerrilleros: “Conocerás el terreno como la palma de tu mano” de lo que dieron fe el día anterior; también incluía la clasificación obtenida por las patrullas en el raid, procediéndose a la entrega de trofeos y medallas, correspondiendo la mejor puntuación para una patrulla mixta formada por veteranos de OE y de montaña de Barcelona. Cabe destacar la larga ovación dada a los jóvenes cadetes por su marcialidad y entrega; también la mención especial a la asociación francesa de suboficiales de reserva, ADSOR-66, por la constancia demostrada al haber participado en los seis raids VBV organizados hasta la fecha.

Seguidamente, el general jefe del MOE, don Pedro M. Andreu Gallardo, se dirigió a la formación para reconocer su identificación para con "los que en alguna ocasión hemos llevado nuestra querida boina verde". Resaltó el valor significativo de que todos aquellos veteranos no hubieran renunciado al espíritu que le fue inculcado en las antiguas COEs, sino todo lo contrario, el que lo mantengan y lo fomenten con la organización de estas actividades y con la proyección que hacen hacia la juventud. Recalcó que la presencia de todos estos "veteranos guerrilleros" ensalzaba ese día de manera importante para todos los componentes actuales del MOE, herederos de aquella impronta.

Los actos finalizaron con un homenaje a los caídos y un desfile, iniciado por las compañías de OE presentes y seguidas por todos los participantes en el raid, agrupados por asociaciones... incluido los cadetes.

Resaltar que este encuentro, como en otras ocasiones, logró un pleno ambiente de camaradería y, a su vez, sirvió para impulsar el concepto de “cultura de defensa” y de promover el reservismo voluntario entre los que han sido antiguos soldados de diversos cuerpos y unidades, todos ellos orgullosos de su paso por las Fuerzas Armadas españolas.

Sugerencias: Usar el foro del raid VBV