Atrás, según el orden de edición UEI. Unidad Especial de Intervención

Unidad de OE de la Guardia Civil

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La figura representa a un miembro de la UEI cubriendo a sus compañeros en plena operación. Además de su uniforme negro para acciones nocturnas, protege su integridad física con un casco con visera antiesquirlas y chaleco antibalas, y su integridad personal con un verdugo que le cubre la cara. Suelen ir armados con el subfusil Heckler & Koch HK MP-5K (corto) y de la pistola Glock 17 ambos de 9 mm pb. de origen alemán y austríaco respectivamente. Se puede apreciar también el arnés para desplazamiento por superficies verticales.

Los parches corresponden a los emblemas de la unidad y al de la Guardia Civil específico para la UEI.

En 1978 se crea el Grupo de Intervención Inmediata de la Guardia Civil (GII) a semejanza del Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional francesa (GIGN). Su creación responde a las necesidades que las fuerzas de seguridad tenían para combatir a los cada vez más especializados delincuentes y especial al terrorismo. Los sucesos de las Olimpiadas de Munich de 1972 habían mostrado a todos los gobiernos la necesidad de contar con este tipo de unidades con carácter permanente. El 13 de febrero de 1982 queda definitivamente organizada ya con el nombre de Unidad Especial de Intervención, dependiente del director de la Benemérita y con una fuerza aproximada de 80 hombres (un capitán jefe de la unidad, tres o cuatro tenientes, 25 suboficiales y cabos, y medio centenar de guardias).
Para la selección de sus miembros se requieren individuos equilibrados, de gran capacidad operativa, en permanente disponibilidad y capaces de realizar funciones diferentes para intervenir de manera fulminante en una rápida acción de conjunto. las pruebas de acceso duran seis meses y son tan sólo superadas por menos del 3% de los aspirantes. Su entrenamiento abarca multitud de materias que incluye submarinismo, paracaidismo, artes marciales, escalada, etc. Las puntuaciones que se han de superar para permanecer en la unidad son muy altas, para lo que han de realizar ejercicios de tiro de puntería e instintivo, en bajas condiciones de luz, sometidos a estrés físico y ambiental, con empleo de elementos auxiliares de iluminación selectiva láser de designación de blancos, con visores nocturnos, desde helicópteros sobre blancos móviles, etc. Periódicamente realizan ejercicios especiales: penetraciones en aviones, trenes e inmuebles, en condiciones de baja visibilidad y con toda clase de obstáculos imaginables, empleo de sofisticados equipos de escucha y visión de modo encubierto, protección de personalidades, etc. Destaca la seguridad que la unidad proporcionó a S.S. el Papa Juan Pablo II en su visita a España.
En sus primeros quince años de existencia (1982/1997), esta unidad ha mostrado el acierto de su creación: Trece comandos terroristas desarticulados, 40 pistoleros detenidos y ocho muertos, 58 colaboradores de su infraestructura etarra detenidos, un rehén rescatado e ingente material intervenido, así como nueve agentes heridos. Igualmente han participado en la resolución de 17 motines carcelarios, con el resultado de 23 miembros de la UEI heridos, 74 reclusos reducidos y dos fallecidos, con 96 rehenes liberados. También han participado en el rescate de seis personas secuestradas en manos de enajenados. la reciente liberación de Ortega Lara de las garras de ETA ha tenido especial repercusión. Para sus miembros la intervención rápida en una acción de conjunto resulta vital, especialmente en operaciones antiterroristas, por lo que en territorio peninsular su tiempo de respuestas no suele exceder de una hora. Gracias a medios propios sofisticados (que por propia seguridad no se describen), los agentes se preparan para llevar a cabo su trabajo con el mínimo riesgo para las personas involucradas en la operación, incluidos los propios delincuentes. Para ello estudian todos los aspectos, incluido los rostros de rostros de secuestradores y rehenes para evitar confusiones.
La abnegación con que desde el primer día se multiplican los esfuerzos de estos y demás agentes de la Guardia Civil les convierte en la viva imagen de la providencia y dedicación. Por ello, desde aquí queremos expresar nuestro reconocimiento por su labor. El texto se ha obtenido de la revista Soldiers Raids, del coleccionable de su contraportada correspondiente al nº 23, de agosto de 1997.

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