El Mundo. 07.01.2000

La Pascua Militar del 2000: una apuesta por la modernidad

MADRID.

El discurso que pronunció ayer el Rey Juan Carlos, sustitutivo del tradicional de la Pascua Militar en el Palacio Real -suspendido en razón del luto por el fallecimiento de Doña María de las Mercedes-, fue comprensiblemente breve pero muy explícito: a la España del año 2000 le corresponden unas Fuerzas Armadas «que sean más eficaces, por ser más modernas y funcionales». El jefe del Estado vinculó explícitamente la modernidad de las FFAA españolas con un claro compromiso en la defensa de los derechos humanos en el escenario internacional. En ese sentido, tuvo palabras de particular homenaje para las fuerzas españolas destacadas en diferentes países en «delicadas misiones que acompañan a las operaciones de apoyo de la paz». En su previa intervención, el ministro de Defensa, Eduardo Serra, entró por vericuetos más filosóficos, defendiendo, a la par que la plena profesionalización de las Fuerzas Armadas, la necesidad de que los españoles nos «autoconvenzamos de nuestra españolidad», conciencia que vinculó con el papel desempeñado por las Fuerzas Armadas españolas. De esa manera, Serra no hacía sino abrir, con escaso acierto, la caja de las polémicas, que pronto aprovechó el portavoz de Izquierda Unida en el Congreso, Felipe Alcaraz, quien afirmó que «no se puede conectar el sentido de la españolidad con participar en la guerra sin permiso del Palamento, en- trar en la nueva OTAN sin referéndum previo...». Y es que la falta de consultas a las Cámaras y a los ciudadanos sigue siendo el talón de Aquiles de varias decisiones tomadas en los últimos años en el terreno de la Defensa. Alcaraz carga las tintas, sí. Pero también resulta incómodo que pueda relacionarse una cierta «españolidad» con esa toma de grandes decisiones militares sin previo control democrático...