LA VANGUARDIA. ESPAÑA. jueves 10 de febrero de 2000

PSOE e IU dicen que es suicida y agónico que las exigencias se rebajen al mínimo

Defensa ya no exige ni el graduado escolar para acceder al Ejército profesional

Soldados semianalfabetos (contiene gráfico al final de la página)

CARMEN DEL RIEGO

Madrid

El Ejército parece haber dejado de ser tan atractivo como se esperaba tan sólo hace cuatro años, cuando el Gobierno decidió optar por la supresión del servicio militar obligatorio. Los responsables del Ministerio de Defensa lo achacan sobre todo a la buena situación económica y el incremento del empleo, que ha hecho que muchos jóvenes que hasta hace bien poco pensaban en el Ejército como un lugar donde encontrar empleo, ahora dirijan sus miradas a otros sectores.

Por eso, los responsables del ministerio han tenido que buscar fórmulas para atraer a más jóvenes a la misión de defender la patria. Mejorar las condiciones de los recién estrenados soldados profesionales era muy difícil. Sólo el aumento del sueldo, que no llega a las 100.000 pesetas mensuales, podía hacerlo atractivo, pero el incremento del gasto ponía en peligro el futuro del Ejército profesional. La buena situación económica y la marcha positiva de la creación de empleo son para Defensa las principales causas de la reducción del número de aspirantes a cubrir las plazas de soldado profesional, que además se van incrementando. Este año habrá que reclutar a 17.500 soldados para alcanzar el 31 de diciembre la nada despreciable cifra de 85.000 efectivos.

¿Qué hacer, pues? Rebajar los requisitos para acceder a una plaza en ese Ejército profesional, y facilitar así que más jóvenes que no podían pensar en formar parte de él puedan planteárselo como perspectiva de futuro. Los mínimos que se exigían son ahora más mínimos. Quien quería ser soldado antes había detener como mínimo el graduado escolar. Ahora no es indispensable este requisito, según reveló ayer "El País". Se trata de encontrar una bolsa de posibles aspirantes entre los cerca de 200.000 jóvenes que no tienen ninguna titulación.

Pero las facilidades no han quedado ahí, y si la anterior fue polémica, otra lo ha sido más. Antes no podía ser soldado quien tuviera un cociente intelectual inferior a 90. Ahora, se ha rebajado a 70, lo que algunos expertos consideran que es el límite de la normalidad. Sin embargo, el Ministerio de Defensa ha defendido la medida. El director general de reclutamiento, Jesús María Pérez Esteban, subrayó ayer en Sevilla que "es el mismo cociente y las mismas exigencias de estudios que se pedían para el servicio militar obligatorio", lo que nunca se ha considerado obligatorio.

A eso se suma un incremento en el número de dioptrías necesario para ser rechazado, hasta 6, y la edad límite de los aspirantes de 26 a 28. Se trata de que más de un 10 por ciento de los jóvenes que quisieron ser soldados y fueron rechazados por la edad puedan ahora ocupar una plaza. Las pruebas físicas también se han suavizado. Todo ello llevó a PSOE e IU a criticar estas nuevas medidas del Ministerio y solicitar al Gobierno que reduzca el número de soldados en vez de rebajar al mínimo las exigencias, porque se ha llegado a una situación "suicida y agónica" que refleja el fracaso en la gestión del modelo de Ejército profesional.

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