ATRÁS, según el orden de edición.

LA VANGUARDIA

SECCIÓN:
LA CONTRA

Jueves 8 de mayo de 2001
Entrevistado por Víctor-M Amela


JOSEP PUJANTE
Hay que humanizar más los hospitales...

Josep Pujante es un VBV de la antigua COE-... (197..).

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10/03/2000

 
PRESIDENTE DEL CONGRESO NACIONAL DE HOSPITALES
Hoy cumplo 45 años. Nací en Barcelona. Soy neurocirujano, alpinista y escritor. He sido directivo del hospital Vall d'Hebron y soy director de cooperación internacional del Institut Català de la Salut. Estoy casado y tengo tres hijos, Rita (7), Ramon (5) y Max (3). Como alpinista, he coronado la montaña más alta de cada continente
MULTICULTURAL
El XII Congreso Nacional de Hospitales se inaugura mañana en Barcelona. Reunirá durante tres días a mil directivos de hospitales españoles y altos cargos sanitarios. Discutirán qué modelos son los idóneos para la óptima gestión de los hospitales. Pero Josep Pujante, presidente del congreso, llevado de su pasión universalista y viajera, propone además "ir más allá, más allá de la simple gestión empresarial". Y con visión multicultural ha invitado a una doctora hindú, a un rabino judío, a un lama budista y a un imán islámico. "Creo que un hospital, más que un ilustre director, debería tener un director ilustrado", opina. Y el último día, de broche, trae a Rigoberta Menchú "para que nos haga ver que nuestros problemas son muy relativos al lado de los que nada tienen"

Cuál fue el primer hospital de la historia?
-Hace ya 3.000 años, en Egipto, operaba Sinuhé, trepanador real, en la Casa de la Vida.

-Bonito nombre para un hospital.
-Podríamos considerarlo una prefiguración de lo que hoy es un hospital. Y a Sinuhé, un antecesor de los neurocirujanos.

-¿Se hizo usted neurocirujano por Sinuhé?
-Desde niño tuve la vocación de salvar vidas y de conocer el cerebro humano, y, sí, leí "Sinuhé el egipcio". Pero cuando iba a acabar la carrera pasó algo que marcó mi vida.

-¿Qué pasó?
-Murió mi padre: toda su vida trabajando en un taller y un día se encuentra mal, le llevo al hospital y, antes de llegar, se le para el corazón. "La vida no puede limitarse a esto, a trabajar y a morirse", me dije.

-¿Y qué hizo?
-Tras el "shock", decidí ver el mundo, volcarme en conocer todas las culturas y paisajes posibles. Seguí con mi vocación médica, pero sin sacrificarlo todo a ella. Y, así, he coronado la cima del Everest y de las montañas más altas de cada continente, conviviendo además con las culturas de esos lugares.

-¿Y qué tiene eso que ver con ser médico?

-Mucho. Yo me he especializado en gestión hospitalaria, y creo que ser buen gestor no es sólo cuadrar números, sino humanizar la gestión. Es importante una formación humanística, en valores éticos y humanos, abierta de miras, culturalmente amplia...

-Y viajando se aprende.
-Sí, y comprendes que la salud es entendida de diferentes maneras según las culturas. Todo esto es lo que propongo como reflexión en el congreso nacional de hospitales que celebramos esta semana en Barcelona.

-¿Y qué pasa cuando alguien agoniza ante un hospital y nadie sale a recogerlo?
-¡Hay que salir! De eso le hablo: lo primero es el servicio a la persona y eso debe tenerlo claro el personal sanitario. El amor al prójimo está inscrito en el juramento hipocrático.

-Pero son tan fríos los hospitales...
-Es cierto que, habiendo alcanzado ya gran competencia técnica, ahora hemos de cuidar más el aspecto humano, el trato personal.

-Sobre todo en los hospitales públicos.
-Que son excelentes, tienen los mejores medios y los mejores médicos. Pero hay que ir paliando los efectos de la masificación. Y estamos mejorando. Un hospital es una fábrica de salud y el trato humano influye.

-¿Qué lugar ocupa el sistema de hospitales español en el contexto internacional?
-Tenemos 2,5 camas por 1.000 habitantes, como en la media europea, y nuestros servicios no tienen nada que envidiar a país alguno. La gente suele quejarse: "Yo cotizo, yo tengo derecho...". Y sí, es verdad, y por eso hay que mejorar. ¡Pero debemos ser conscientes de que somos unos privilegiados!

-¿Con respecto a quién?
-¡A la mayoría de habitantes de este planeta! Nuestros hospitales... ¡son un lujo! Si viajas por el mundo, valoras más lo que tenemos aquí, porque la mayoría de nuestros congéneres no tiene ni derecho al esparadrapo.

-¿Ha necesitado usted hospital alguna vez en sus viajes?
-He estado a punto de morir un par de veces en expediciones, pero en lugares en que cualquier hospital caía demasiado lejos.

-¿Por ejemplo?
-En el Aconcagua, a 7.000 metros, me perdí en una tormenta de nieve con vientos de 200 kilómetros por hora y 40º bajo cero. Tres días. La embajada española me dio por muerto. Mi mujer fue viuda 24 horas.

-¿Algún otro susto?
-Sí, cuando subía al Everest: hubo un alud y un bloque de hielo me abrió la cabeza. Yo era el médico de la expedición y no podía coserme a mí mismo. Por suerte coincidimos con otra expedición y me dieron 27 puntos. Y luego subí al Everest: "Si tengo que morir, que sea subiendo al Everest", me dije. ¡Había sido un sueño durante toda mi vida y no estaba dispuesto a renunciar!

-Usted se juega la salud.
-Al contrario, aprendo a apreciar mucho más la vida. Vivo cada día como un regalo.

-¿Qué cultura de las que ha visto cuida mejor de la salud del cuerpo?
-La cristiana: como Jesús curaba a enfermos y leprosos... desde siempre la Iglesia se volcó en sanar cuerpos. Las órdenes religiosas militares fueron creando hospitales: fue una estructura sanitaria precursora de la actual, el primer modelo de gestión sanitaria. Y después, siguieron los misioneros.

-Que curaban... y convertían infieles.
-Sí, la cruz y la quinina. Curaban... y es probable que muchos se convirtiesen a la cruz en gratitud por haber sido curados.

-Hoy, aquí, ¿qué me recomienda, un hos-pital grande o uno pequeño?
-Mediano: es más gobernable, tiene todos los servicios y sortea la deshumanización.

-¿Cuál es el más grande de España?
-El Gregorio Marañón, en Madrid: 1.800 camas y 8.000 personas trabajando.

-Mucho material ahí para una teleserie del tipo de "Urgencias"...
-Yo trabajé en una época en urgencias de un hospital y la verdad es que eso curte mucho: cabezas abiertas, accidentados de tráfico, apuñalados, heridos de bala, caídos de un balcón... Es duro, pero te templa, te templa.

-¿Cuál es la mayor diferencia entre nuestros hospitales y los norteamericanos?
-Allí están en la vanguardia tecnológica, pero hay que pagarla: es, socialmente, poco envidiable. Hillary Clinton intentó humanizar ese modelo.. y le pararon los pies. ¡La cobertura social universal de que gozamos aquí, de verdad, es una maravilla! Que dure.