Defensa no avala la promesa de Aznar
El Ministerio de Defensa, cuyo titular, el independiente
Eduardo Serra, dejará la política después de las elecciones, se ha opuesto
sistemáticamente a adelantar aún más la supresión del servicio militar obligatorio,
prevista para el año 2002, ante la falta de efectivos cualificados que suplan a los soldados de reemplazo. No en vano, el principal
problema con el que se ha encontrado Defensa en 1999, cuando se alcanzó la velocidad de
crucero del proceso de profesionalización, al reclutar a los 17.500 soldados
profesionales que se necesitan cada año hasta completar el contingente, fue la falta de
aspirantes, que bajaron de 50.000 a 30.000 en un solo año. Eso llevó a rebajar los
requisitos para incorporación al Ejército, lo que provocó una polémica que hizo pensar
en la imposibilidad de que Aznar hiciera el anuncio, lo que muchos, empezando por los
socialistas, se temieron desde el principio.
Entre esos requisitos que se rebajan están el cociente intelectual, cuyo mínimo se
reduce de 90 a 70, que es considerado por los expertos el límite de la normalidad, y ya
no es necesario ningún tipo de titulación académica, mientras antes se precisaba el
certificado de escolaridad.
A Aznar la he dado lo mismo lo que pensaban los expertos del Ministerio de Defensa y sus
propios colaboradores en la materia y ayer lo hizo oficial: este año se alcanzarán los
75.000 soldados y, "si se hace un esfuerzo", "en
el 2001 habrá terminado la mili, que es cuando se puede".