ATRÁS

LA VANGUARDIA

TRIBUNALES

Jueves 23 de marzo de 2000

El juez sienta en el banquillo a 176 legionarios de Melilla, para los que piden 3 años de cárcel

GEMMA RIBAS

GIRONA. - El juzgado de instrucción número 2 de Melilla ha decidido sentar en el banquillo de los acusados a 176 legionarios del Tercio Gran Capitán. Los soldados deberán responder de los violentos alborotos contra la población musulmana registrados en marzo de 1996 para vengar a un legionario que falleció en una reyerta callejera.

El juzgado ha decretado la apertura de juicio oral a 176 reclutas del conocido acuartelamiento Millán Astray de Melilla. El fiscal les acusa de desórdenes públicos y pide tres años de cárcel para cada uno de ellos. La petición de condena incluye también una indemnización de poco más de un millón de pesetas por los daños producidos en propiedades de varios ciudadanos musulmanes y por las lesiones causadas a otros cinco.

Los hechos, que próximamente irán a juicio, causaron un gran revuelo en Melilla. Un aspirante a caballero legionario de 23 años murió la madrugada del 10 de marzo de 1996 durante una pelea a con un recluta musulmán de Artillería. A la mañana siguiente, los mil legionarios en formación del acuartelamiento Millán Astray y sus mandos acudían a la misa celebrada en recuerdo del fallecido. Por la tarde, 300 de ellos se echaron a la calle en el barrio musulmán al grito de "Os vamos a capar, moros de mierda".

Los legionarios, que acudieron al barrio en pequeños grupos para que la policía no les impidiera el paso, se mostraron especialmente violentos al llegar a la zona conocida como El Rastro. Allí, según relata el fiscal -que considera que los acusados actuaron "con la finalidad de alterar la paz social"-, los soldados "no sólo agredieron a varias personas de raza musulmana, sino que también lanzaron sillas contra las lunas de los cafetines, iniciándose un intercambio de lanzamientos de pinchos, botellas y otros objetos entre los manifestantes y aquellas personas que ocupaban las azoteas de los edificios". El incidente se prolongó durante varios minutos hasta que intervino la Policía Militar y mandos de la unidad militar a la que pertenecían los manifestantes. Cuando esto ocurría, las piedras y los ladrillos ya habían alcanzado por lo menos diez vehículos y dos cafetines de ciudadanos musulmanes. Melilla necesitó que transcurrieran varios días antes de recuperar la calma. La Guardia Civil, la Policía Nacional y la Policía Militar custodiaron los barrios musulmanes de la ciudad durante la noche posterior al amotinamiento y después siguieron en alerta en previsión de nuevos altercados.

Las asociaciones musulmanes de Melilla acusaron a los mandos de la Legión de instigar los ataques y a la policía de no impedirlos. La situación hizo necesaria la reacción del entonces ministro de Defensa, Gustavo Suárez Pertierra, que ordenó el arresto del teniente coronel jefe accidental del Tercio Primero de la legión, Manuel Rubiales, y del comandante de día de Melilla. Mientras cumplía su propio arresto, Rubiales ordenó que se arrestaran otros 115 legionarios, en la que fue la mayor operación de disciplina militar practicada en las fuerzas armadas españolas durante muchos años.

Cuatro años después del suceso, el amotinamiento de legionarios de Melilla desembocará ahora en uno de los juicios con más acusados que se recuerdan. El fiscal solicita como prueba el interrogatorio de los 176 soldados y la juez ya les ha ordenado que depositen conjuntamente una fianza de 1.073.780 pesetas.

INICIO PÁGINA