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Breve crónica
Desde la noche del viernes día 10 de febrero,
hasta el mediodía del domingo día 12, se desarrolló en Hornachos
(Badajoz) la quinta edición del raid táctico de aplicación
militar "Iberlinx", que este año estaba organizado conjuntamente
por las asociaciones:
Veteranos
Boinas Verdes de Extremadura
y
Suboficiales Reservistas de
España.
Esta actividad tiene su origen en la idea de
organizar un encuentro anual de antiguos soldados que hicieron
su servicio militar obligatorio en distintos cuerpos o unidades
de las Fuerzas Armadas españolas o portuguesas, mayoritariamente
de operaciones especiales, con la idea principal de promover el
reservismo voluntario.
En la actualidad se ha convertido en un
encuentro abierto de personas próximas a la milicia que estén
vinculadas a las asociaciones cívico-militares (requisito éste
que la organización exige para competir). Este año, un
denominador bastante común entre los participantes ha sido la
condición de reservistas voluntarios, muchos de ellos antiguos
soldados habituales de estos raids que, precisamente a través de
estas actividades, sintieron la motivación del ingreso en la
Reserva Voluntaria.
La hora fijada para la reunión informativa fue
las 22:30, en el salón principal de la Casa de la Cultura, aquí
se realizó una breve presentación de la organización y de
algunas características de la prueba que iba a comenzar en
breve.
Tras el traslado de los participantes con medios propios o con
los furgones de la organización al pabellón polideportivo se
realizó la primera formación, donde se dieron las novedades
oportunas para ambientar lo que sería una aceptación voluntaria
de un régimen militar en todos sus aspectos.
Al inicio de la madrugada todos los
competidores, divididos por equipos básicos de cuatro y cinco
elementos, se dispusieron a descansar unas horas, este rato de
sueño no duró demasiado, dando comienzo una noche donde el
objetivo fundamental era fatigar a los componentes de las
patrullas.
A las 6:30 comenzaron a salir los equipos, en
intervalos de 15 minutos, a tres puntos de inserción. Desde
estos lugares deberían realizar una serie de pruebas en
diferentes puntos y cotas antes de las 18:00 horas, tiempo
máximo para realizar la misión.
En el trayecto propuesto debieron superar una
prueba de boga con transporte de herido; un arrastre de un
remolque que pesaba unos 500 kilos (conocido como el "suicidio
australiano"); un asalto táctico a un puente, con réplicas
eléctricas de fusiles de asalto; un reconocimiento de terreno
para la localización de artefactos explosivos; lanzamiento de
granadas inertes; reconocimiento de plantas comestibles para una
supuesta supervivencia; trato con prisioneros para la obtención
de información; una ascensión a la cota mas alta de la zona;
demostración de conocimientos de primeros auxilios y traslado de
uno de los miembros de la patrulla a modo de herido; ascensión y
descenso de una pared con técnicas de escalada; y mucho pateo
subiendo y bajando por la serranía, y entre medio un
avituallamiento con caldillo extremeño y pollo del lugar. El
colofón de la dura jornada consistió en una suculenta parrillada
con guarnición de la tierra, para dar pie a una
confraternización activa durante toda la noche.
Al día siguiente la diana sonó a las siete y
media, un poco mas tarde de lo habitual, acorde con el dicho
guerrillero de “vidilla para mi guerrilla”, lo que fue
agradecido por la concurrencia. Seguidamente, una nueva sorpresa
gastronómica en forma de migas extremeñas, realizadas por Garci
-el ranchero mayor-, anunciaba un domingo de buena hermandad con
la entrega de diplomas a todos los participantes.
Un acto solemne, con el izado de la bandera de
España y el homenaje a los caídos, unió en una apretada
formación a quienes antes habían aportado lo mejor de si mismo
tanto en la organización como en el reto de la superación de las
pruebas. Los diplomas de las tres primeras patrullas
clasificadas se reservaron para este momento, además de otros
austeros detalles para las asociaciones presentes.
Cabe destacar la imposición de la medalla de la
Asociación Europea de Suboficiales de Reserva (AESOR) a la
sargento Sara Zurita, reservista voluntario del ET, así como las
medallas conmemorativas de la participación española en los
juegos de la AESOR el pasado mes de junio.
Un buen arroz con costillas ibéricas y vino
español fue el final feliz de un completo fin de semana sin más
ambición que la del deber cumplido y la de haber contribuido a
inspirar la cultura de defensa entre un ciudadanía comprometida
con sus fuerzas armadas.
El director del raid.
A. Javier. M. G.
VBV y suboficial RESVOL |