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Tras saltar al agua en
paracaidas, y empleando las lanchas neumáticas previamente lanzadas, se efectúa un «rendez
vous» con el submarino que los trasladará a la zona objetivo.
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Portando a su espalda
equipo de comunicaciones y empuñando un Cetme LC, el guerrillero permanece
agazapado esperando realizar su próximo movimiento.
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Perfectamente entrenados, bien
equipados y provistos del armamento adecuado, los hombres de la UOE son capaces de todo tipo
de acciones especiales. |
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La ametralladora ligera AMELI
se ha demostrado eficaz y bastante sólida, por lo que es usada con asiduidad en la
UOE.
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«Bambi, Bambi de Simbad.
Cambio. Bambi, Bambi de Simbad. Cambio. Nido.» Con esas palabras el jefe del equipo operativo Bravo
comunicaba -vía radio- al jefe de la patrulla el inicio de la acción. Horas antes,
un par de helicópteros SH-3D -morsas en el argot- de la 5a Escuadrilla del Arma
Aérea de la Armada habían transportado hasta el punto previsto y desembarcado, empleando
la técnica «fast rope», que hace innecesario aterrizar y posibilita un rápido
posicionamiento de los hombres en el objetivo: dos equipos operativos de la
Unidad de Operaciones Especiales (UOE) del Tercio
de Armada (TEAR).
Empleando las embarcaciones neumáticas que habían transportado e inflado
al abrigo de unos arbustos situados a la orilla de un río, bogaron varias horas hasta
recorrer la decena de kilómetros que les separaban de una instalación de la
Armada que alojaba unos depósitos simulados de sonoboyas (emisores electrónicos
que sirven para detectar los submarinos en inmersión).
Con apoyo de gafas de visión nocturna sortearon la vigilancia establecida tanto en
el río como en el perímetro de la instalación y, en el más absoluto sigilo, fueron acercándose aprovechando el perfecto mimetizado
personal y del equipo, hasta sus objetivos.
Unos cubrieron el barracón donde descansaba el equipo operativo Alfa que se ejercitaba en un supuesto de doble acción (parte
de la UOE ataca mientras el resto defiende), otros llegaron hasta la zona de túneles
donde se encontraban las sonoboyas y el resto conformó el núcleo de apoyo a la operación.
Pasaban algunos minutos de las 5:30 horas cuando, amparados en la más absoluta oscuridad, iniciaron su acción.
Disparando ametralladoras MG-43 y fusiles LV -con munición de fogueo- eliminaron
con rapidez a los hombres que vigilaban en la puerta del barracón, a la vez que
iniciaban la búsqueda del objetivo en el interior de los diversos túneles de la base.
La reacción de los defensores no se hizo esperar y a toda prisa corrieron,
cubriéndose perfectamente en sus rápidos avances, en busca de los atacantes. En uno
de los corredores que conectaban con los túneles se produjo un encuentro entre
ambos grupos, que hicieron uso de sus armas y emplearon botes de humo simulando el empleo de granadas, unos para
zafarse de los que les buscaban y otros para capturarles. Aprovechando su preparación
técnica y la ventaja del momento, consiguieron colocar las cargas explosivas
simuladas e iniciaron una rápida escapada hasta un punto alejado unos 2 kilómetros. A toda
velocidad para evitar su captura, llegaron al lugar de encuentro donde, con humo de
color, marcaron su posición a la vez que, detrás de una loma y mientras el día
despuntaba, aparecieron dos helicópteros AB-212 de la 3a Escuadrilla que los recogieron
y trasladaron hasta su Base. Observado por el que estas líneas escribe, este relato
refleja uno de los muchos ejercicios que asiduamente realizan los hombres de la UOE para
mantener su alta capacidad combativa, la cual conoceremos a continuación.
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