Portada del núm.14
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Publicado en la revista Soldiers Raids Nº 14, de noviembre de 1996
Texto y fotografía: Octavio Diez Cámara

Alta especialización en el Tercio de la Armada

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Tras saltar al agua en paracaidas, y empleando las lanchas neumáticas previamente lanzadas, se efectúa un «rendez vous» con el submarino que los trasladará a la zona objetivo.

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Portando a su espalda equipo de comunicaciones y empuñando un Cetme LC, el guerrillero permanece agazapado esperando realizar su próximo movimiento.

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Perfectamente entrenados, bien equipados y provistos del armamento adecuado, los hombres de la UOE son capaces de todo tipo de acciones especiales.

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La ametralladora ligera AMELI se ha demostrado eficaz y bastante sólida, por lo que es usada con asiduidad en la UOE.

«Bambi, Bambi de Simbad. Cambio. Bambi, Bambi de Simbad. Cambio. Nido.» Con esas palabras el jefe del equipo operativo Bravo comunicaba -vía radio- al jefe de la patrulla el inicio de la acción. Horas antes, un par de helicópteros SH-3D -morsas en el argot- de la 5a Escuadrilla del Arma Aérea de la Armada habían transportado hasta el punto previsto y desembarcado, empleando la técnica «fast rope», que hace innecesario aterrizar y posibilita un rápido posicionamiento de los hombres en el objetivo: dos equipos operativos de la Unidad de Operaciones Especiales (UOE) del Tercio
de Armada (TEAR).

Empleando las embarcaciones neumáticas que habían transportado e inflado al abrigo de unos arbustos situados a la orilla de un río, bogaron varias horas hasta recorrer la decena de kilómetros que les separaban de una instalación de la Armada que alojaba unos depósitos simulados de sonoboyas (emisores electrónicos que sirven para detectar los submarinos en inmersión).

Con apoyo de gafas de visión nocturna sortearon la vigilancia establecida tanto en el río como en el perímetro de la instalación y, en el más absoluto sigilo, fueron acercándose aprovechando el perfecto mimetizado personal y del equipo, hasta sus objetivos.

Unos cubrieron el barracón donde descansaba el equipo operativo Alfa que se ejercitaba en un supuesto de doble acción (parte de la UOE ataca mientras el resto defiende), otros llegaron hasta la zona de túneles donde se encontraban las sonoboyas y el resto conformó el núcleo de apoyo a la operación.

Pasaban algunos minutos de las 5:30 horas cuando, amparados en la más absoluta oscuridad, iniciaron su acción. Disparando ametralladoras MG-43 y fusiles LV -con munición de fogueo- eliminaron con rapidez a los hombres que vigilaban en la puerta del barracón, a la vez que iniciaban la búsqueda del objetivo en el interior de los diversos túneles de la base.

La reacción de los defensores no se hizo esperar y a toda prisa corrieron, cubriéndose perfectamente en sus rápidos
avances, en busca de los atacantes. En uno de los corredores que conectaban con los túneles se produjo un encuentro entre ambos grupos, que hicieron uso de sus armas y emplearon botes de humo simulando el empleo de granadas, unos para zafarse de los que les buscaban y otros para capturarles. Aprovechando su preparación técnica y la ventaja del momento, consiguieron colocar las cargas explosivas simuladas e iniciaron una rápida escapada hasta un punto alejado unos 2 kilómetros. A toda velocidad para evitar su captura, llegaron al lugar de encuentro donde, con humo de color, marcaron su posición a la vez que, detrás de una loma y mientras el día despuntaba, aparecieron dos helicópteros AB-212 de la 3a Escuadrilla que los recogieron y trasladaron hasta su Base. Observado por el que estas líneas escribe, este relato refleja uno de los muchos ejercicios que asiduamente realizan los hombres de la UOE para mantener su alta capacidad combativa, la cual conoceremos a continuación.

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