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| Guerrillero
español de principios del siglo XIX, en la época de la Guerra de la Independencia contra
las tropas napoleónicas |
Las
primeras guerrillas
Las continuas invasiones sufridas por los
habitantes de la Península Ibérica a lo largo de su historia propiciaron pequeños
núcleo de resistencia para hacer frente a tropas invasoras, más numerosas. El deseo de
derrotar al enemigo, apoyado por un profundo conocimiento del terreno propio, llevó a
algunos hombres a constituirse en caudillos de tropas irregulares y dirigir sus
movimientos. Viriato, Don Pelayo, Los Almogávares,
el cura Santa Cruz, don Francisco Rovira, El
Empecinado, etc., son algunos de los nombres que se inscribieron con sudor y
sangre en la amplia historia de España.
En especial, destacan en nuestra crónica
reciente las múltiples acciones que grupos de guerrilleros realizaron contra las tropas
invasoras francesas, entre los años 1808 y 1813, que
frenaron su avance, dificultaron sus movimientos y neutralizaron muchas de sus acciones.
Algunos contabilizaron hasta 50.000 el número de integrantes de estas fuerzas defensoras,
a las que Pérez Galdós define, en su libro sobre Juan Martínez
"El Empecinado":
"La primera cualidad del
guerrillero, aún antes del valor, es la buena andadura, porque casi siempre se vence
corriendo. Los guerrilleros no se retiran, huyen, y el huir no es vergonzoso en ellos. La
base de su estrategia es el arte de reunirse y dispersarse. Se condensan para caer como la
lluvia y se desparraman para escapar a la persecución. Su principal arma no es el trabuco
o el fusil, es el terreno". |