
Durante las acciones costeras se ha demostrado más eficaz el empleo del subfusil
T-JOB del 9mm Parabellum por su tamaño, ligereza y robustez.

Embarcaciones rápidas y neumáticas son básicas para asegurar la recogida de los
hombres después de efectuar las acciones de combate encomendadas.
Detalle del transporte de las aletas durante las acciones acuáticas por los
hombres del Ejército de Tierra español. 
Los helicópteros
de las FAMET permiten realizar infiltraciones de buceadores a la zona de
acción de forma rápida y sigilosa.

El kayac es un
medio de infiltración ligero, rápido y fácil de transportar plegado en
una mochila.

Los buceadores del Ejército tienen
encomendadas misiones de combate en zonas costeras y en aguas interiores.

Conocer el medio acuático permitirá
combatir en él con las mayores garantías de éxito.

Lanchas neumáticas y motores fuera
borda garantizan movimientos rápidos mar-costa y viceversa, siendo el ruido de los motores difícil
de detectar en algunas condiciones.

La técnica de infiltración a remo permite
situar un grupo de acción en ellugar escogido de la costa de forma que su presencia sea difícil de
localizar.

Las embarcaciones
tipo IBS pueden ser
utilizadas por personal someramente instruido.

Tres lanchas IBS son suficientes para infiltrar una veintena de hombres en la zona de la
costa donde tengan que actuar; después les servirán para volver al punto de recogida.

El "encuentro" con el patrullero permite a los grupos operativos salir rápidamente de la
zona donde han realizado sus acciones de combate.

Mientras un compañero les cubre con una ametralladora MG-42 del 7,62, los integrantes del equipo operativo realizan un desembarco en una
playa.

La natación de superficie con equipo es una técnica básica para las actuaciones en el
agua, por lo cual tanto profesionales como personal de reemplazo inciden en ella.
El equipo de
buceo de aire comprimido permite a los buceadores la realización de diversas
tareas bajo el agua y su desplazamiento en inmersión durante las diversas acciones de
combate que les son encomendadas.
El detalle
de la composición del equipo del buceador permite conocer la exacta
disposición de los diversos elementos básicos.
Los guantes
de protección permiten un mejor agarre del equipo bajo el agua mientras
que la brújula de mano y el profundímetro son básicos para los
desplazamientos bajo el agua de forma segura.
Aunque son pesadas y restan
movilidad, las botellas de aire comprimido garantizan un largo período -dependiendo
de la profundidad alcanzada- de buceo bajo el agua, siendo la técnica de empleo
sencilla de aprender y su manejo fácil.
Provisto con dos grandes aletas
que mejoran sus movimientos bajo el agua y un cuchillo en la parte inferior de la
pierna para realizar algunas acciones de apoyo, el buceador puede realizar acciones
variadas en un medio que no es hostil si se conoce bien.
Unas gafas protectoras adecuadas y
el empleo de un regulador mono o bitráquea son los elementos que se sitúan
en la cara del buceador, el cual protege su cabeza con la capucha del neopreno, de
forma que oculta su presencia frente a posibles centinelas.
Los equipos de buceo de circuito cerrado
no emiten burbujas delatadoras de la presencia de los buceadores, aunque su capacidad
operativa se ve limitada en las actuaciones.

El conocimiento de las diversas técnicas
y equipo es básico para la actuación de algunas unidades de combate, como son las de
operaciones especiales.
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Para
facilitar todo tipo de actuaciones militares y de apoyo en el mayor número
posible de escenarios, los integrantes del Ejército de Tierra (E.T.) español
reciben un adiestramiento específico intenso y muy variado. Éste, entre
otras disciplinas, contempla la posibilidad de operar en alguno de los múltiples
ríos, lagos o embalses del territorio peninsular e insular, a la vez que
pone énfasis en la capacitación para actuar en el inmenso litoral
costero español.
Para facilitar tanto las operaciones específicamente militares como
aquellas auxiliares realizadas en apoyo de otras más complejas, se ha
establecido un programa específico de formación en técnicas de buceo, tácticas
de movimiento en agua, trabajos en el medio acuático, etc, que permite
contar con una serie de profesionales adiestrados y preparados para
cumplimentar unas tareas específicas que requieren un adecuado
entrenamiento y el empleo de unos medios concretos, aspectos que vamos a
repasar en las líneas siguientes.
Evolución de una
necesidad
La necesidad manifiesta
de adiestrar a hombres en tareas específicas a desarrollar en ríos,
lagos y zonas costeras, se había demostrado imprescindible durante muchas
de las acciones que tuvieron lugar en el transcurso de la II Guerra
Mundial. Este hecho, junto a diversos avances en el equipamiento personal,
motivó la implantación de un adiestramiento específico que
complementara el básico que se venía impartiendo durante los diversos
cursos de la formación de oficiales y suboficiales. En 1957 se incluye
una Fase de Agua dentro del I Curso de Guerrilleros del E.T. que se impartía
en la Escuela Militar de Montaña (EMM) de Jaca, siendo su finalidad el
adquirir conocimientos básicos sobre natación de combate, posteriormente
ampliados a otras técnicas subacuáticas.
Por su parte, en 1959 la
Armada comienza la preparación de cursos específicos de adaptación al
medio acuático, tanto para sus propios integrantes como para los
componentes de otros elementos le las Fuerzas Armadas, siendo impartidos
en el Centro de Buceo de la Armada (CBA) que tiene sus instalaciones en la
Estación Naval de LaAlgameca, en las cercanías de la localidad murciana
de Cartagena.
La necesidad de operar en aguas interiores y la inquietud personal de
algunos miembros del E.T. animaron al personal de la Escuela de
Aplicación de Ingenieros y al del Regimiento de Ingenieros a impulsar la
realización de adiestramientos adaptados a unas necesidades particulares
y a un escenario diferente al mar. Así, se inician las pruebas de
diversos modelos de equipos de buceo autónomo y material asociado
-trajes, embarcaciones, herramientas, etc.-, que dan lugar al nacimiento
de una forma de trabajo aplicada tanto a unidades de ingenieros como a
aquellas Unidades de Operaciones Especiales y Compañías de Operaciones
Especiales donde se aplicaban las técnicas acuáticas.
Estos años de transición en la especialidad de trabajo en el agua
coincidieron con la creación de unidades especiales en el Ejército del
Aire y en la Armada, aplicándose las diversas técnicas tanto en la
Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) como en la Unidad Especial
de Buceadores de Combate (UEBC) o en la Unidad de Operaciones Especiales (UOE)
del Tercio de Armada (TEAR).
Aprovechando este impulso generalizado y la experiencia adquirida en años
de trabajo continuado, la Academia de Ingenieros del E.T. impulsó en 1977
la creación de la Sección de Actividades Anfibias (SAA), ubicada en las
cercanías de Monzalbarba (Zaragoza). En ella se vienen desarrollando
diversos cursos para miembros del E.T, aunque también han asistido para
recibir su capacitación como buceadores elementos de unidades operativas
de la Policía o de la Guardia Civil, entre las que se incluyen el Grupo
de Operaciones Especiales (GEO), la Unidad Especial de Intervención (UEI)
y los Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas (GEAS).
Aprendizaje
diferenciado
Además de los conocimientos de iniciación que se imparten en los
programas de los cursos de caballeros cadetes de la Academia General
Militar de Zaragoza o de suboficiales de la Academia General Básica de
Talarn (Lérida), los que pasan por la Academia de Especialidades de
Ingenieros amplían su preparación a través de una serie de
conocimientos más detallados.
Éstos, junto a otros mandos que cumplan las bases de la convocatoria,
pueden solicitar plaza en los cursos de Buceador de Asalto y Zapador
Anfibio que se imparten en la SAA. El primero tiene una duración de unas
nueve semanas. Está dirigido a aquellos miembros del Arma de Infantería
que hayan superado el Curso de Operaciones Especiales de la Escuela
Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE) e integrantes del
Arma de Ingenieros. Incluye una programación para que los alumnos puedan
llevar a cabo misiones tácticas o de combate -como el reconocimientos de
playas, orillas, obstáculos, presas,... tanto en cursos de agua como en
puertos o instalaciones portuarias, en zona propia o enemiga-; la
localización, señalización y recuperación de medios de combate; y las
ayudas a la población civil en caso de accidentes o inundaciones.
El Curso de Zapador Anfibio tiene una duración de 9 semanas y está
dirigido a los oficiales y suboficiales del Arma de Ingenieros que hayan
superado el anterior. En él se incide en la capacitación para la
realización de diversos trabajos técnicos, como las tareas bajo el agua
para instalar, conservar y mejorar puentes, presas, ..., y defensas; la
reparación o reducción de daños causados por el enemigo; colaborasión
en el tendido, conservación y reparación de cables y oleoductos; y
estudio y utilización de las cavidades subterráneas con corrientes
fluviales.
Adicionalmente, algunos mandos solicitan ser admitidos en el Curso de
situar un grupo de acción en el lugar escogido de Buceador Elemental que
se imparte en el CBA. Tiene una duración de ocho semanas, incluye unas 60
horas de teóricas y 180 de prácticas, instruye en técnicas de buceo
para inmersiones de hasta 50 metros de profundidad y comprende la
capacitación para realizar misiones de reparación y reducción de daños, localizar
artefactos sumergidos y bucear en puertos, radas o arsenales. Al anterior se le puede
complementar con el Curso de Buceador de Combate, que dura unas 14 semanas.
El personal que realiza el Curso de Operaciones Especiales de la EMMOE supera una preparación para realizar
acciones tanto en la costa como en aguas interiores. Las nociones básicas se
adquieren en una piscina de 5 metros de profundidad. En la fase de combate se ejecutan
diversos ejercicios en ríos y embalses que incluyen la natación en las gélidas aguas
de los Pirineos provistos del uniforme mimético y todo el equipo y armamento
individual, y finalmente tiene lugar un
entrenamiento durante cuatro semanas en la que se aprenden diversas técnicas de natación en superficie y se adaptan al empleo de equipos de buceo autónomo,
aspectos que luego serán básicos para for mar al personal destinado en los GOE,s.
Para la tropa profesional de las diversas unidades se ofrece el Curso de Buceador de Apoyo que se imparte en la
SAA. Tiene una duración de 6 semanas y les capacita para ser auxiliares de los
Zapadores Anfibios y de los Buceadores de Asalto. Las clases se imparten en la
piscina de la SAA, en el pantano de El Grado (Huesca) y en La Escala (Gerona). Estos
especialistas conformarán los Equipos Elementales de Actividades Anfibias
(EEAA) de las unidades, por lo que son instruidos en prácticas de navegación,
trabajos en dársena (corte de madera con serrucho en inmersión, remachado y corte de
chapa, elevación de objetos por medio de globos,...), recorridos en apnea (buceo sin
empleo de botellas), simulacros de demolición, saltos de decisión al agua, .... El
entrenamiento es superado por el 50 ó 60% de los inscritos.
En los GOEs se prepara a sus integrantes para trabajar en todo tipo de zonas
y en múltiples aspectos de combate, por lo que se programa un entrenamiento que
dura unas dos semanas e incluye tanto clases teóricas como prácticas de campo.
Las primeras se ejecutan en un programa de charlas en las que se incide en temas
como las normas y medidas de seguridad, breve historia del buceo, presentación del
equipo de superficie, señales y técnica de natación en superficie, entrada y salida a
la playa, actuación en caso de calambres, embarcaciones IBS, canoa Kayac y
Zodiac, primeros auxilios, equipos de inmersión, levantamiento topográfico de
una playa, problemas de buceo,
confección de tablillas para el encendido de cargas subacuáticas, etc.
Las prácticas se ejecutan a través de ejercitaciones de boga a distancias
progresivamente más largas, el encuentro con unidades navales de superficie y
submarinos, los desplazamientos con kayacs, la natación con aletas y gafas -se pueden
realizar ejercicios de hasta ocho kilómetros-, las prácticas de buceo sin equipo de
oxígeno, la ejecución de pequeños trabajos bajo el agua -como puede ser la realización de un nudo-, los saltos desde
acantilados y la práctica del rape/, la impermeabilización del equipo, ..., todo
ello tanto de día como de noche; algunos de los profesionales reciben nociones
sobre la utilización de los equipos de aire comprimido.
Material complementario
Además del equipo normal de las diversas unidades que tienen encomendadas actividades en el medio acuático,
existe un completo equipamiento específico para desarrollar todo tipo de tareas en
zonas acuáticas. Básico para soldados y mandos, y ampliamente utilizados tanto
para natación de superficie como para la boga de combate, es el bañador, los trajes
de neopreno de color negro o reversibles que incorporan un camuflaje en una de sus
caras, las aletas, las gafas, los escarpines, el cuchillo, el chaleco hidrostático y el
chaleco de calor, la mayor parte de ellos de la firma Nemrod. Con este material básico se
pueden efectuar muchas de las actuaciones de combate, puesto que la mayor parte
de misiones comprenden natación de superficie, apneas de poca profundidad,
bogas por ríos o zonas costeras, infiltraciones desde el mar a la costa ..., siendo
usual ver a los combatientes con el neopreno bajo el traje mimético, calzados con
escarpines, provistos con las aletas sujetas a la espalda y equipados con una bolsa
estanca donde transportan equipo auxiliar complementario a] armamento individual.
Si las acciones requieren una especialización mayor puede recurrirse a usar
equipos de buceo autónomo asignados tanto a mandos como a tropa profesional.
El más corriente comprende, además de algunos elementos anteriormente reseñados, los chalecos de buceo con boquilla y
un botellín de aire comprimido que permiten su rápido inflado en caso de necesidad,
los cinturones donde se colocan diversos pesos de plomos en función del peso del
usuario y de la profundidad a alcanzar, reguladores monotraquea y bitraquea con
manómetros de presión que indican la reserva de aire, cuchillos Aitor modelo
Tiburón y otros modelos adquiridos a modo particular, brújulas diversas o brujulones
-artefactos de mayor tamaño que indican el rumbo a grupos de buceadores-,
guantes de neopreno, guantes de cuero para diversos trabajos, profundímetros, tablillas
de descompresión, tablas de mensajes, bolsas para transportar diversos elementos
complementarios y las botellas de aire comprimido -una o dos dependiendo de la
actividad a desempeñar- que dan una autonomía que puede superar
ampliamente una hora.
Un equipo de buceo autónomo más especializado es el Dráguer Lar 6, que se
caracteriza por emplear una botella de oxígeno medicinal al 95% de pureza y un filtro cal sodada que evita la emisión de
burbujas que delaten la presencia del
buceador en la zona de actuación. Este equipo es de tipo amagnético para no provocar la vos
detonación accidental de minas submarinas y dificultar su localización. Permite al
usuario bucear en inmersión hasta una profundidad de 7 metros, aunque en caso
de emergencia puede llegarse a los 12 con el peligro de que el oxígeno se vuelva tóxico con la presión.
Sus partes principales son el chaleco salvavidas Secumar 34FM -que incluye
una pequeña bombona de C02 para su inflado rápido y una boquilla para casos de
emergencia-, el arnés de transporte, una boquilla bitráquea con un traqueal de
aspiración y otro de exhalación, el manómetro para comprobar la presión del oxígeno, la
carcasa, un boltroque que acoge el recipiente de cal sodada suficiente para una a
inmersión, una bolsa respiratoria y el botellín con dos litros de oxígeno que le
confieren un autonomía próxima a la hora de empleo táctico.
Otros elementos empleados en la
actividad acuática comprenden linternas submarinas provistas de juntas especiales
que evitan la entrada de agua, boyas luminosas para identificar la presencia del
grupo, elementos acústicos que facilitan la localización por parte de los sonares de
submarinos y buques de superficie, globos elevadores para mover equipo pesado
desde el fondo a la superficie, compresores para el llenado de las botellas y para
trabajos en inmersión, y un largo etcétera de complementos.
Las acciones de transporte de
hombres y material requieren diversos tipos de embarcaciones, que incluyen las de tipo
neumático IBS (Inflable Boat System), las a lanchas mixtas neumáticas/semirigidas y
los kayacs. Las primeras tienen capacidad para 7010 hombres, son de las marcas
Zodiac y Duarry, y se caracterizan por que pueden transportarse desinfladas
para inflarlas en la zona de operaciones. Se impulsan por remo, son muy robustas y
suelen emplearse para infiltraciones, retiradas o recorridos, a la vez que su color
negro y ausencia de ruidos al moverse facilitan su ocultación.
Para acciones que requieran mayor rapidez y autonomía -en misiones que el
ruido de los motores no interfiera con la 12 actuación- o para dar cobertura de apoyo,
suelen utilizarse diversos modelos de
lanchas neumáticas impulsadas por motores fuera borda Evinrude de 35 a 50 caballos
que se alimentan de pequeños depósitos de combustible situados en la zona de
carga; algunas de éstas incluyen un casco semirígido de fibra que mejora sus
actuaciones generales en velocidad y estabilidad, aunque interfiere en el caso de que
tenga que llegarse a costas con zonas abruptas o rocosas.
Los kayacs se corresponden con un modelo que fabrica la firma francesa Zodiac
con capacidad para dos personas. Su principal característica es la de ser fácilmente
plegable y transportada en un arnés/mochila que se sitúa a la espalda del portador. Su
peso no es excesivo y los materiales con que está construido resultan muy
resistentes a desgarros y roturas.
En las actuaciones anfibias suelen utilizarse los subfusiles Star Z-70B del calibre
9 mm Parabellum dado su tamaño compacto y su poco peso. Si se requiere, también
pueden emplearse las pistolas Llama M82 del 9mm Parabellum, los fusiles de asalto
Cetme L/LC/LV del 5,56x45mm (.223 Remington), los fusiles de precisión Accuracy AW
[Arctic Warfare} del 7,62x51 mm (.308 Winchester), las ametralladoras medias MG-42/58 del 7,62, los
lanzacohetes desechables Instalaza C-90C/CR, los morteros ligeros ECIA Comando de 60mm, ballestas
Barnett, cuchillos, arpones, gafas nocturnas ENOSA GVN-401, visores nocturnos ENOSA VN-
009, y todo tipo de explosivos y minas.
Especialización básica
La amplitud de escenarios en que se desarrollan las acciones bélicas es un reto
que marca la múltiple especialización de los combatientes para adaptarse a un
medio que en muchas ocasiones es hostil. El agua representa una gran proporción de
la superficie terrestre y es bastante usual tener que desplazarse o combatir en zonas
en que los soldados tengan que sortear cursos de agua u operar en las costas.
Por ello, a través de diversos cursos, se pretende formar a un elevado número
de profesionales preparados para ejecutar diversas tareas en un medio tan específico,
en el que tanto el adiestramiento como unos materiales diseñados para satisfacer
diversos requerimientos supondrán la diferencia entre poder o no poder ejecutar una
misión.
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