PORTADA DEL NÚM. 26
ATRÁS, AL ÍNDICE GOE. Especialidades anfibias
Publicado en la revista Soldiers Raids Nº 26, de noviembre de 1997
Texto y fotografía: Octavio Díez Cámara

Especialidades anfibias del Ejército de Tierra

Evolución de una
necesidad

Aprendizaje
diferenciado

Material
complementario

Especialización
básica

Gafas nocturnas GVN-401

Equipo GPS subacuático

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Durante las acciones costeras se ha demostrado más eficaz el empleo del subfusil T-JOB del 9mm Parabellum por su tamaño, ligereza y robustez.

 

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Embarcaciones rápidas y neumáticas son básicas para asegurar la recogida de los hombres después de efectuar las acciones de combate encomendadas.

 

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Detalle del transporte de las aletas durante las acciones acuáticas por los hombres del Ejército de Tierra español.

 

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Los helicópteros de las FAMET permiten realizar infiltraciones de buceadores a la zona de acción de forma rápida y sigilosa.

 

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El kayac es un medio de infiltración ligero, rápido y fácil de transportar plegado en una mochila.

 

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Los buceadores del Ejército tienen encomendadas misiones de combate en zonas costeras y en aguas interiores.

 

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Conocer el medio acuático permitirá combatir en él con las mayores garantías de éxito.

 

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Lanchas neumáticas y motores fuera borda garantizan movimientos rápidos mar-costa y viceversa, siendo el ruido de los motores difícil de detectar en algunas condiciones.

 

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La técnica de infiltración a remo permite situar un grupo de acción en ellugar escogido de la costa de forma que su presencia sea difícil de localizar.

 

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Las embarcaciones tipo IBS pueden ser
utilizadas por personal someramente instruido.

 

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Tres lanchas IBS son suficientes para infiltrar una veintena de hombres en la zona de la costa donde tengan que actuar; después les servirán para volver al punto de recogida.

 

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El "encuentro" con el patrullero permite a los grupos operativos salir rápidamente de la zona donde han realizado sus acciones de combate.

 

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Mientras un compañero les cubre con una ametralladora MG-42 del 7,62, los integrantes del equipo operativo realizan un desembarco en una playa.

 

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La natación de superficie con equipo es una técnica básica para las actuaciones en el agua, por lo cual tanto profesionales como personal de reemplazo inciden en ella.

 
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El equipo de buceo de aire comprimido permite a los buceadores la realización de diversas tareas bajo el agua y su desplazamiento en inmersión durante las diversas acciones de combate que les son encomendadas.

 

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El detalle de la composición del equipo del buceador permite conocer la exacta disposición de los diversos elementos básicos.

 

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Los guantes de protección permiten un mejor agarre del equipo bajo el agua mientras que la brújula de mano y el profundímetro son básicos para los desplazamientos bajo el agua de forma segura.

 

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Aunque son pesadas y restan movilidad, las botellas de aire comprimido garantizan un largo período -dependiendo de la profundidad alcanzada- de buceo bajo el agua, siendo la técnica de empleo sencilla de aprender y su manejo fácil.

 

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Provisto con dos grandes aletas que mejoran sus movimientos bajo el agua y un cuchillo en la parte inferior de la pierna para realizar algunas acciones de apoyo, el buceador puede realizar acciones variadas en un medio que no es hostil si se conoce bien.

 

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Unas gafas protectoras adecuadas y el empleo de un regulador mono o bitráquea son los elementos que se sitúan en la cara del buceador, el cual protege su cabeza con la capucha del neopreno, de forma que oculta su presencia frente a posibles centinelas.

 

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Los equipos de buceo de circuito cerrado no emiten burbujas delatadoras de la presencia de los buceadores, aunque su capacidad operativa se ve limitada en las actuaciones.

 

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El conocimiento de las diversas técnicas y equipo es básico para la actuación de algunas unidades de combate, como son las de operaciones especiales.

Para facilitar todo tipo de actuaciones militares y de apoyo en el mayor número posible de escenarios, los integrantes del Ejército de Tierra (E.T.) español reciben un adiestramiento específico intenso y muy variado. Éste, entre otras disciplinas, contempla la posibilidad de operar en alguno de los múltiples ríos, lagos o embalses del territorio peninsular e insular, a la vez que pone énfasis en la capacitación para actuar en el inmenso litoral costero español.

Para facilitar tanto las operaciones específicamente militares como aquellas auxiliares realizadas en apoyo de otras más complejas, se ha establecido un programa específico de formación en técnicas de buceo, tácticas de movimiento en agua, trabajos en el medio acuático, etc, que permite contar con una serie de profesionales adiestrados y preparados para cumplimentar unas tareas específicas que requieren un adecuado entrenamiento y el empleo de unos medios concretos, aspectos que vamos a repasar en las líneas siguientes.

Evolución de una necesidad

La necesidad manifiesta de adiestrar a hombres en tareas específicas a desarrollar en ríos, lagos y zonas costeras, se había demostrado imprescindible durante muchas de las acciones que tuvieron lugar en el transcurso de la II Guerra Mundial. Este hecho, junto a diversos avances en el equipamiento personal, motivó la implantación de un adiestramiento específico que complementara el básico que se venía impartiendo durante los diversos cursos de la formación de oficiales y suboficiales. En 1957 se incluye una Fase de Agua dentro del I Curso de Guerrilleros del E.T. que se impartía en la Escuela Militar de Montaña (EMM) de Jaca, siendo su finalidad el adquirir conocimientos básicos sobre natación de combate, posteriormente ampliados a otras técnicas subacuáticas.

Por su parte, en 1959 la Armada comienza la preparación de cursos específicos de adaptación al medio acuático, tanto para sus propios integrantes como para los componentes de otros elementos le las Fuerzas Armadas, siendo impartidos en el Centro de Buceo de la Armada (CBA) que tiene sus instalaciones en la Estación Naval de LaAlgameca, en las cercanías de la localidad murciana de Cartagena.

La necesidad de operar en aguas interiores y la inquietud personal de algunos miembros del E.T. animaron al personal de la Escuela de Aplicación de Ingenieros y al del Regimiento de Ingenieros a impulsar la realización de adiestramientos adaptados a unas necesidades particulares y a un escenario diferente al mar. Así, se inician las pruebas de diversos modelos de equipos de buceo autónomo y material asociado -trajes, embarcaciones, herramientas, etc.-, que dan lugar al nacimiento de una forma de trabajo aplicada tanto a unidades de ingenieros como a aquellas Unidades de Operaciones Especiales y Compañías de Operaciones Especiales donde se aplicaban las técnicas acuáticas.

Estos años de transición en la especialidad de trabajo en el agua coincidieron con la creación de unidades especiales en el Ejército del Aire y en la Armada, aplicándose las diversas técnicas tanto en la Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) como en la Unidad Especial de Buceadores de Combate (UEBC) o en la Unidad de Operaciones Especiales (UOE) del Tercio de Armada (TEAR).

Aprovechando este impulso generalizado y la experiencia adquirida en años de trabajo continuado, la Academia de Ingenieros del E.T. impulsó en 1977 la creación de la Sección de Actividades Anfibias (SAA), ubicada en las cercanías de Monzalbarba (Zaragoza). En ella se vienen desarrollando diversos cursos para miembros del E.T, aunque también han asistido para recibir su capacitación como buceadores elementos de unidades operativas de la Policía o de la Guardia Civil, entre las que se incluyen el Grupo de Operaciones Especiales (GEO), la Unidad Especial de Intervención (UEI) y los Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas (GEAS).

Aprendizaje diferenciado

Además de los conocimientos de iniciación que se imparten en los programas de los cursos de caballeros cadetes de la Academia General Militar de Zaragoza o de suboficiales de la Academia General Básica de Talarn (Lérida), los que pasan por la Academia de Especialidades de Ingenieros amplían su preparación a través de una serie de conocimientos más detallados.

Éstos, junto a otros mandos que cumplan las bases de la convocatoria, pueden solicitar plaza en los cursos de Buceador de Asalto y Zapador Anfibio que se imparten en la SAA. El primero tiene una duración de unas nueve semanas. Está dirigido a aquellos miembros del Arma de Infantería que hayan superado el Curso de Operaciones Especiales de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE) e integrantes del Arma de Ingenieros. Incluye una programación para que los alumnos puedan llevar a cabo misiones tácticas o de combate -como el reconocimientos de playas, orillas, obstáculos, presas,... tanto en cursos de agua como en puertos o instalaciones portuarias, en zona propia o enemiga-; la localización, señalización y recuperación de medios de combate; y las ayudas a la población civil en caso de accidentes o inundaciones.

El Curso de Zapador Anfibio tiene una duración de 9 semanas y está dirigido a los oficiales y suboficiales del Arma de Ingenieros que hayan superado el anterior. En él se incide en la capacitación para la realización de diversos trabajos técnicos, como las tareas bajo el agua para instalar, conservar y mejorar puentes, presas, ..., y defensas; la reparación o reducción de daños causados por el enemigo; colaborasión en el tendido, conservación y reparación de cables y oleoductos; y estudio y utilización de las cavidades subterráneas con corrientes fluviales.

Adicionalmente, algunos mandos solicitan ser admitidos en el Curso de situar un grupo de acción en el lugar escogido de Buceador Elemental que se imparte en el CBA. Tiene una duración de ocho semanas, incluye unas 60 horas de teóricas y 180 de prácticas, instruye en técnicas de buceo para inmersiones de hasta 50 metros de profundidad y comprende la capacitación para realizar misiones de reparación y reducción de daños, localizar artefactos sumergidos y bucear en puertos, radas o arsenales. Al anterior se le puede complementar con el Curso de Buceador de Combate, que dura unas 14 semanas.

El personal que realiza el Curso de Operaciones Especiales de la EMMOE supera una preparación para realizar acciones tanto en la costa como en aguas interiores. Las nociones básicas se adquieren en una piscina de 5 metros de profundidad. En la fase de combate se ejecutan diversos ejercicios en ríos y embalses que incluyen la natación en las gélidas aguas de los Pirineos provistos del uniforme mimético y todo el equipo y armamento
individual, y finalmente tiene lugar un entrenamiento durante cuatro semanas en la que se aprenden diversas técnicas de natación en superficie y se adaptan al empleo de equipos de buceo autónomo, aspectos que luego serán básicos para for mar al personal destinado en los GOE,s.

Para la tropa profesional de las diversas unidades se ofrece el Curso de Buceador de Apoyo que se imparte en la SAA. Tiene una duración de 6 semanas y les capacita para ser auxiliares de los Zapadores Anfibios y de los Buceadores de Asalto. Las clases se imparten en la piscina de la SAA, en el pantano de El Grado (Huesca) y en La Escala (Gerona). Estos especialistas conformarán los Equipos Elementales de Actividades Anfibias (EEAA) de las unidades, por lo que son instruidos en prácticas de navegación, trabajos en dársena (corte de madera con serrucho en inmersión, remachado y corte de chapa, elevación de objetos por medio de globos,...), recorridos en apnea (buceo sin empleo de botellas), simulacros de demolición, saltos de decisión al agua, .... El entrenamiento es superado por el 50 ó 60% de los inscritos.

En los GOEs se prepara a sus integrantes para trabajar en todo tipo de zonas y en múltiples aspectos de combate, por lo que se programa un entrenamiento que dura unas dos semanas e incluye tanto clases teóricas como prácticas de campo. Las primeras se ejecutan en un programa de charlas en las que se incide en temas como las normas y medidas de seguridad, breve historia del buceo, presentación del equipo de superficie, señales y técnica de natación en superficie, entrada y salida a la playa, actuación en caso de calambres, embarcaciones IBS, canoa Kayac y Zodiac, primeros auxilios, equipos de inmersión, levantamiento topográfico de
una playa, problemas de buceo, confección de tablillas para el encendido de cargas subacuáticas, etc.

Las prácticas se ejecutan a través de ejercitaciones de boga a distancias progresivamente más largas, el encuentro con unidades navales de superficie y submarinos, los desplazamientos con kayacs, la natación con aletas y gafas -se pueden realizar ejercicios de hasta ocho kilómetros-, las prácticas de buceo sin equipo de oxígeno, la ejecución de pequeños trabajos bajo el agua -como puede ser la realización de un nudo-, los saltos desde acantilados y la práctica del rape/, la impermeabilización del equipo, ..., todo ello tanto de día como de noche; algunos de los profesionales reciben nociones sobre la utilización de los equipos de aire comprimido.

Material complementario

Además del equipo normal de las diversas unidades que tienen encomendadas actividades en el medio acuático, existe un completo equipamiento específico para desarrollar todo tipo de tareas en zonas acuáticas. Básico para soldados y mandos, y ampliamente utilizados tanto para natación de superficie como para la boga de combate, es el bañador, los trajes de neopreno de color negro o reversibles que incorporan un camuflaje en una de sus caras, las aletas, las gafas, los escarpines, el cuchillo, el chaleco hidrostático y el chaleco de calor, la mayor parte de ellos de la firma Nemrod. Con este material básico se pueden efectuar muchas de las actuaciones de combate, puesto que la mayor parte de misiones comprenden natación de superficie, apneas de poca profundidad, bogas por ríos o zonas costeras, infiltraciones desde el mar a la costa ..., siendo usual ver a los combatientes con el neopreno bajo el traje mimético, calzados con escarpines, provistos con las aletas sujetas a la espalda y equipados con una bolsa estanca donde transportan equipo auxiliar complementario a] armamento individual.

Si las acciones requieren una especialización mayor puede recurrirse a usar equipos de buceo autónomo asignados tanto a mandos como a tropa profesional. El más corriente comprende, además de algunos elementos anteriormente reseñados, los chalecos de buceo con boquilla y un botellín de aire comprimido que permiten su rápido inflado en caso de necesidad, los cinturones donde se colocan diversos pesos de plomos en función del peso del usuario y de la profundidad a alcanzar, reguladores monotraquea y bitraquea con manómetros de presión que indican la reserva de aire, cuchillos Aitor modelo Tiburón y otros modelos adquiridos a modo particular, brújulas diversas o brujulones -artefactos de mayor tamaño que indican el rumbo a grupos de buceadores-, guantes de neopreno, guantes de cuero para diversos trabajos, profundímetros, tablillas de descompresión, tablas de mensajes, bolsas para transportar diversos elementos complementarios y las botellas de aire comprimido -una o dos dependiendo de la actividad a desempeñar- que dan una autonomía que puede superar ampliamente una hora.

Un equipo de buceo autónomo más especializado es el Dráguer Lar 6, que se caracteriza por emplear una botella de oxígeno medicinal al 95% de pureza y un filtro cal sodada que evita la emisión de bur
bujas que delaten la presencia del buceador en la zona de actuación. Este equipo es de tipo amagnético para no provocar la vos detonación accidental de minas submarinas y dificultar su localización. Permite al usuario bucear en inmersión hasta una profundidad de 7 metros, aunque en caso de emergencia puede llegarse a los 12 con el peligro de que el oxígeno se vuelva tóxico con la presión.

Sus partes principales son el chaleco salvavidas Secumar 34FM -que incluye una pequeña bombona de C02 para su inflado rápido y una boquilla para casos de emergencia-, el arnés de transporte, una boquilla bitráquea con un traqueal de aspiración y otro de exhalación, el manómetro para comprobar la presión del oxígeno, la carcasa, un boltroque que acoge el recipiente de cal sodada suficiente para una a inmersión, una bolsa respiratoria y el botellín con dos litros de oxígeno que le confieren un autonomía próxima a la hora de empleo táctico.

Otros elementos empleados en la actividad acuática comprenden linternas submarinas provistas de juntas especiales que evitan la entrada de agua, boyas luminosas para identificar la presencia del grupo, elementos acústicos que facilitan la localización por parte de los sonares de submarinos y buques de superficie, globos elevadores para mover equipo pesado desde el fondo a la superficie, compresores para el llenado de las botellas y para trabajos en inmersión, y un largo etcétera de complementos. 

Las acciones de transporte de hombres y material requieren diversos tipos de embarcaciones, que incluyen las de tipo neumático IBS (Inflable Boat System), las a lanchas mixtas neumáticas/semirigidas y los kayacs. Las primeras tienen capacidad para 7010 hombres, son de las marcas Zodiac y Duarry, y se caracterizan por que pueden transportarse desinfladas para inflarlas en la zona de operaciones. Se impulsan por remo, son muy robustas y suelen emplearse para infiltraciones, retiradas o recorridos, a la vez que su color negro y ausencia de ruidos al moverse facilitan su ocultación.

Para acciones que requieran mayor rapidez y autonomía -en misiones que el ruido de los motores no interfiera con la 12 actuación- o para dar cobertura de apoyo,
suelen utilizarse diversos modelos de lanchas neumáticas impulsadas por motores fuera borda Evinrude de 35 a 50 caballos que se alimentan de pequeños depósitos de combustible situados en la zona de carga; algunas de éstas incluyen un casco semirígido de fibra que mejora sus actuaciones generales en velocidad y estabilidad, aunque interfiere en el caso de que tenga que llegarse a costas con zonas abruptas o rocosas.

Los kayacs se corresponden con un modelo que fabrica la firma francesa Zodiac con capacidad para dos personas. Su principal característica es la de ser fácilmente plegable y transportada en un arnés/mochila que se sitúa a la espalda del portador. Su peso no es excesivo y los materiales con que está construido resultan muy resistentes a desgarros y roturas.

En las actuaciones anfibias suelen utilizarse los subfusiles Star Z-70B del calibre 9 mm Parabellum dado su tamaño compacto y su poco peso. Si se requiere, también pueden emplearse las pistolas Llama M82 del 9mm Parabellum, los fusiles de asalto Cetme L/LC/LV del 5,56x45mm (.223 Remington), los fusiles de precisión Accuracy AW [Arctic Warfare} del 7,62x51 mm (.308 Winchester), las ametralladoras medias MG-42/58 del 7,62, los lanzacohetes desechables Instalaza C-90C/CR, los morteros ligeros ECIA Comando de 60mm, ballestas Barnett, cuchillos, arpones, gafas nocturnas ENOSA GVN-401, visores nocturnos ENOSA VN- 009, y todo tipo de explosivos y minas.

Especialización básica

La amplitud de escenarios en que se desarrollan las acciones bélicas es un reto que marca la múltiple especialización de los combatientes para adaptarse a un medio que en muchas ocasiones es hostil. El agua representa una gran proporción de la superficie terrestre y es bastante usual tener que desplazarse o combatir en zonas en que los soldados tengan que sortear cursos de agua u operar en las costas.

Por ello, a través de diversos cursos, se pretende formar a un elevado número de profesionales preparados para ejecutar diversas tareas en un medio tan específico, en el que tanto el adiestramiento como unos materiales diseñados para satisfacer diversos requerimientos supondrán la diferencia entre poder o no poder ejecutar una misión.

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Las gafas de visión nocturna ENOSA GVN-401 permiten realizar trabajos y desplazamientos en condiciones lumínicas adversas..

GAFAS NOCTURNAS GVN-401

Para facilitar la realización de todo tipo de actividades en condiciones lumínicas adversas, el Ejército de Tierra español contrató a finales de 1995 con la Empresa Nacional de Óptica S.A. (ENOSA) el suministro de un millar de gafas de visión nocturna de segunda generación mejorada, por un importe cercano a los 900 millones de pesetas. Se trata del modelo GNV-401.

Recibidas desde hace unos meses por las distintas unidades operativas, carecen de aumentos y su empleo es de tipo general. Se transportan en una funda de tejido plástico impermeable de color verde, que se sitúa por medio de un anclaje en el cinturón del usuario. Están formadas por oculares, tubo intensifícador da imagen, máscara fácil, conjunto objetivo, interruptor de control, correa portagafas, clip de sujeción, luz infrarroja, equipo de limpieza, bolsa de transporte, dos pasadores, dos baterías alcalinas LR6 de 1,5 voltios y el manual de operación.

El funcionamiento normal es pasivo por amplificación de la luz ambiental de la luna, estrellas y residual de zonas habitadas, pudiéndose emplear un foco iluminador infrarrojo incorporado que permite la visión en gaterías, edificaciones..., donde la ausencia de luz es total.

De sus características básicas destaca que operan a 2,8 voltios, tienen un campo de visión de 40º, un peso de 650 gramos al que hay que añadir 173 gr. más de la mascarilla que permite portarlas sin emplear las manos, tienen una autonomía de empleo de 24 horas a 21°, e incorporan un interruptor de operación de tres posiciones, una de tas cuales es para el iluminador infrarrojo que activa una luz de color rojo en el frontal que puede servia con medios análogos.

Su funcionamiento está garantizado en cualquier escenario donde la temperatura no sea inferior a los -25° ni superior a los +52°, su campo focal va desde los 28 metros al infinito, los oculares son ajustables de +2 a -6 dioptrías, y su diseño es (a base de tos binoculares de observación nocturna VON-404 y VON-406.

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El empleo de los sistemas GPS permite a los buceadores seguir rutas de entrada y salida de zona muy precisas, siendo ligeros y fáciles de emplear.

EQUIPO GLOBAL POSITION SYSTEM

Algunas unidades han recibido lotes de los sistemas GPS (Global Position System) Scout, que fabrica la firma estadounidense Trimble Navigation y distribuye la española S.A. General de Posicionamiento Simplificado y Navegación.

Estos equipos pequeños y compactos se caracterizan por facilitar la navegación de precisión de las patrullas y equipos operativos que se desplacen en cualquier condición atmosférica y a cualquier hora del día, gracias a que reciben los datos de una docena de satélites militares de radionavegación desarrollados por el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Impermeable al agua -lo que facilita su empleo para la localización de embarcaciones de infiltración y la llegada a puntos concretos de la costa-, cuenta con un teclado alfanumérico para gestionar los modos de operación y posibilidades de empleo, un procesador que permite actualizar los datos cada 1,5 segundos y que se encarga de rastrear hasta 8 satélites simultáneamente, de los cuales recibe datos por tres canales, y una pantalla de presentación con 8 niveles de contraste que permite conocer informaciones de la velocidad y dirección del avance, cambios de altura, derrota (línea de la marcha), velocidad media, estatus de la ruta, etc, a la vez que se pueden establecer hasta 100 posiciones predeterminadas en memoria que el sistema irá siguiendo según el orden preestablecido.

El sistema incorpora un software para operarlo en siete lenguas diferentes -incluido el español-, pesa unos 600 gramos y es alimentado por cuatro baterías de 1,5 voltios de níquel cadmio, siendo capaz de precisiones del orden de los 100
metros.

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